Plan de distritación electoral chileno

 | #Chile

Pequeña introducción sobre cómo se definen los distritos y circunscripciones para elecciones parlamentarias, así como los desafíos y criterios relevantes.

  • Chile pasó de un sistema binominal a uno proporcional inclusivo con la Ley 20.840 de 2015, lo que implicó una reconfiguración sustancial de distritos y circunscripciones. (Biblioteca del Congreso Chile)
  • Bajo esa reforma, el número de distritos para la Cámara de Diputados pasó de 60 a 28. (Biblioteca del Congreso Chile)
  • Cada distrito pasa a elegir entre 3 y 8 diputados, según su población. (Biblioteca del Congreso Chile)
  • Para el Senado, el país está dividido en circunscripciones senatoriales regionales, con un número variable de senadores por circunscripción según la población y normas constitucionales. (Biblioteca del Congreso Chile)

Nota

Distrito: conjunto de comunas

Circunscripción: conjunto de distritos de una misma región

Principios y criterios de distritación

Cuando se diseña un plan de distritación electoral, suelen considerarse varios criterios normativos y técnicos para asegurar que la división territorial cumpla con principios democráticos justos.
En el caso chileno, algunos de esos criterios clave son:

  1. Equidad poblacional / principio “una persona, un voto”
    Que la población (o número de electores) en cada distrito sea lo más parejo posible, para evitar sobrerrepresentación o infrarrepresentación de ciertos territorios.
    En la práctica, hay límites tolerables de desviación.

  2. Contigüidad geográfica
    Los territorios de un distrito deben ser contiguos (sin partes aisladas desconectadas) para que tengan coherencia territorial.

  3. Compacticidad / coherencia territorial
    Evitar distritos con formas demasiado irregulares o extensas. Que el distrito no “salga disparado” para incorporar zonas lejanas solo para ajustar población.

  4. Respeto de límites administrativos o naturales
    Siempre que sea posible, los distritos respetan comunas, provincias, límites de región o barreras geográficas (ríos, montañas), para que tengan sentido local y no fragmenten comunidades.

  5. Cohesión social / institucional / identidad local
    Que las divisiones no rompan unidades sociales identificables (por ejemplo, una comuna con fuerte identidad local).
    Evitar mezclar territorios muy disímiles en cuanto a desarrollo socioeconómico sin justificación.

  6. Proporcionalidad política
    Que la asignación de escaños refleje proporcionalmente la votación de los partidos / coaliciones según el sistema electoral adoptado (por ejemplo, método D’Hondt para distribución de escaños). (Observatorio de Igualdad de Género)

  7. Flexibilidad para crecimiento demográfico futuro
    Que la distritación tenga cierto margen para acomodar cambios poblacionales futuros sin necesidad de rediseños frecuentes.

  8. Transparencia del proceso y mecanismos de control
    Que el proceso de definir los distritos esté regulado legalmente, con participación o fiscalización técnica, posibilidad de impugnaciones y criterios objetivos declarados de antemano.

  9. Garantías institucionales y constitucionales
    Que el plan respete límites constitucionales (por ejemplo, en Chile la Constitución indica que las circunscripciones senatoriales deben ajustarse a ciertas reglas) y leyes orgánicas constitucionales del sistema electoral. (Servicio Electoral de Chile)

  10. Diversidad / inclusión regional
    Considerar que las regiones menos pobladas no queden sin representación.
    Evitar un centralismo excesivo donde las áreas rurales o con baja densidad queden desfavorecidas.

Desafíos y tensiones del plan de distritación chileno

  • Aunque la reforma de 2015 mejoró muchas distorsiones del sistema binominal, aún existen desigualdades en la relación población/escaño en algunos distritos. (Redalyc)
  • La composición socioeconómica y disparidades territoriales dificultan la creación de distritos homogéneos y equitativos.
    Un artículo reciente propone usar métodos de agrupamiento por distancia socioeconómica para mejorar esa homogeneidad. (ResearchGate)
  • Las variaciones demográficas con el paso del tiempo pueden desbalancear distritos originalmente bien diseñados, obligando revisiones periódicas.
  • Respetar límites administrativos o geográficos puede chocar con el equilibrio poblacional (por ejemplo, dividir comunas muy grandes).
  • Existe el riesgo de gerrymandering (distritación con fines partidistas) si los criterios no son transparentes o si no hay órganos independientes de control.